x-D Seguro que a partir de ahora se les ocurre poner una pequeña barandilla ahí detrás para que no se caiga nadie más que es lo que deberían de haber hecho de primera hora porque vamos, la caída a la piscina es bastante pronunciada.
Iñaki de Bilbao comentó el 13 octubre 2008 a las 09:12
Que digo de que :
– El de los anillos, ex-mejor amigo de los novios, deberia dejar de beber y fijarse donde pone los pies.
– Es una pena que con lo que cuesta la pelu, el ramo, el velo, el puñetero vestido, la sesión de maquillaje, la famosa liga, los zapatos, y la madre que me parió, a la chica esa no le haya durado toa la boda. Y que conste que no solo me refiero al dinero, sino a los millones de horas que dedicamos a buscar y rebuscar, esperar a que se lo pruebe y el consiguiente conclave para emitir opiniones sobre su idoneidad. Que yo me pregunto y a mí para que me hacen ir si luego no tienen en cuenta mi opinión, es más ni me dejan opinar.
– El novio. Un patán. Si me pasa a mi, no lo dudo un segundo, me tiro al charco ese donde están mi chica y el cura y le hago seguir con la boda aunque no haya anillos. Pero dejarla sola en esa tesitura, Jamás!.
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x-D Seguro que a partir de ahora se les ocurre poner una pequeña barandilla ahí detrás para que no se caiga nadie más que es lo que deberían de haber hecho de primera hora porque vamos, la caída a la piscina es bastante pronunciada.
Jajaja, ¡ahiva que chorrazo!
Espero que no nos pase a nosotros nada de eso en nuestra boda, por lo menos el estanque no está detrás xDDD
[...] boda, un marco idílico, (como dicen en el blog Cabreados), pero una mala elección del padrino, que hace que las cosas acaben…, ¡cómo [...]
Que digo de que :
– El de los anillos, ex-mejor amigo de los novios, deberia dejar de beber y fijarse donde pone los pies.
– Es una pena que con lo que cuesta la pelu, el ramo, el velo, el puñetero vestido, la sesión de maquillaje, la famosa liga, los zapatos, y la madre que me parió, a la chica esa no le haya durado toa la boda. Y que conste que no solo me refiero al dinero, sino a los millones de horas que dedicamos a buscar y rebuscar, esperar a que se lo pruebe y el consiguiente conclave para emitir opiniones sobre su idoneidad. Que yo me pregunto y a mí para que me hacen ir si luego no tienen en cuenta mi opinión, es más ni me dejan opinar.
– El novio. Un patán. Si me pasa a mi, no lo dudo un segundo, me tiro al charco ese donde están mi chica y el cura y le hago seguir con la boda aunque no haya anillos. Pero dejarla sola en esa tesitura, Jamás!.