El águila defraudada, una fábula… ¿basada en hechos reales?Érase una vez un águila que decidió empezar a publicar una revista en el bosque en el que vivía. No era, por supuesto, la primera revista que se publicaba en el bosque. Ya había otras y seguro que más adelante aparecería muchas más. Tampoco era un negocio para el águila. Los anunciantes no estaban por la labor de publicitar sus productos en estas revistas. Al fin y al cabo, los lectores de las mismas eran los animales del bosque y de todos es sabido el bajo nivel adquisitivo de los animales. El águila publicó su revista únicamente con el objeto de poder comunicar cosas y que otros animales también pudiesen utilizarla para comunicarse. Y, en ese sentido, la revista fue todo un éxito. El águila conoció, gracias a su revista, a muchos animales. Y, lo mejor de todo, se hizo amigo de varios de ellos. La revista tendría el número de lectores que fuese (algunos decían que eran “millones y millones” pero el que esto relata cree que se trata de una exageración) pero lo importante era que había comunicación. El águila escribía cosas, los animales le contestaban, y, de esa manera, se creaba una especie de conversación. Pasado el tiempo, el águila decidió que era el momento de dejar de publicar la revista. Había descubierto otras maneras de comunicación (tal vez con más y más animales) y, además, ya había otras muchas más revistas en el bosque (muchas más que las que había cuando el águila sacó la suya) por lo que, pensó, nadie echaría de menos la modesta revista del águila. Pero el águila se equivocó. Fueron muchos los animales del bosque que le dijeron que sentían que desapareciese la revista. Todos esos animales amigos fueron muy gentiles con el águila y esta no sabía cómo agradecérselo. Muchos de los animales amigos ya tenían su propia revista (nada más bonito para el águila que pensar que había tenido algo que ver con el nacimiento de nuevas revistas) y desde éstas se dijeron palabras que al águila le gustaron mucho. Incluso, dos de estos animales amigos, un buitre leonado y un joven aguilucho, decidieron reunir a varios de los amigos del águila para crear una especie de revista-homenaje. ¡Qué contento se puso el águila cuando leyó esa revista!. Allí estaban muchos de sus amigos diciendo cosas muy bonitas. El primer número de esa revista le hizo mucha ilusión al águila. Además, era muy gracioso porque el buitre y el aguilucho habían usado para esta “revista-homenaje” una cabecera basada en la de la revista del águila. El nombre de las dos revistas era también prácticamente el mismo. Y la temática. Se trataba de un homenaje en forma de sátira. Muy gracioso y, a la vez, emotivo. El caso es que esa revista, pasado un tiempo, sacó un segundo número. El águila, incluso, empezó a pensarse qué sentido tenía el sacar más números de una revista, si es que ésta tenía sólo la finalidad de homenajear su antigua publicación y eso ya quedó hecho con el primer número. En ese momento empezó a ver con otros ojos algunas cosas que la alegría del primer número no le había dejado ver. ¿Era lícito seguir usando la cabecera de la revista del águila para la nueva revista del buitre y el aguilucho?. ¿Tenía sentido, si ya no estábamos hablando de hacer ningún homenaje, el que se siguiera utilizando la misma temática y, casi casi, el mismo nombre?. Incluso, se dio cuenta el águila de que lo que en un principio se suponía una sátira, intentando imitar las bromas que solía hacer el águila a sus amigos, se estaba convirtiendo, en algunas ocasiones, en bromas de mal gusto. Bromas de mal gusto que, en la mayoría de los casos, estaban destinadas a los propios amigos del águila. ¿Estarían el buitre y el aguilucho extralimitándose?. ¿Debería el águila salir en defensa de sus amigos ofendidos por esas bromas y pedirle al buitre y el aguilucho que dejasen de usar su nombre y la imagen de su revista, o debería defender la libertad de expresión del buitre y el aguilucho (también amigos suyos) que, por otro lado, seguro que lo estaban haciendo sin darse cuenta de que, a lo mejor, sus bromas no eran de lo más oportunas (llegando a hacer bromas del físico o la condición sexual de algunos animales)?. El águila, como pensó que todos los animales del bosque tienen buenas intenciones (aunque a lo mejor no siempre son conscientes de sus actos) decidió explicarle al buitre y al aguilucho cuál era la situación. Decirles que había gente molesta por sus comentarios. Y, para hacerlo, para abrirles los ojos a sus amigos, el buitre y el aguilucho, decidió hacerlo por medio de una fábula. Después de esto, el buitre y el aguilucho le pidieron disculpas a todos los ofendidos y siguieron con sus revistas que, por otro lado, estaban muy, muy bien. Desde entonces, todos los animales del bosque fueron felices y no comieron perdices porque la última vez que lo hicieron tuvieron que aguantar unas cuantas manifestaciones en el bosque lideradas por el sindicato de perdices. |
Opino igual… larga vida al águila…
No suelo ser muy amigo de águilas…pero en este caso el águila podrá seguir perfectamente
Como siempre, me quito el sombrero ante usted.
El buitre y el aguilucho pedimos perdón, de veras!
Larga vida al águila.
Pd: es cierto, lo hemos estropeado. :’( … perdónanos Rafa. Te queremos.
Perdonadnos todos.
El águila siempre vigila desde los cielos. Ójala algún día regrese al bosque con una nueva Revista.
Grande, Rafa. Muy grande.
Chapó!
Y eso que la idea de la revista original no tiene por qué morir, y puede dar lugar a otras revistas similares,. Pero desde luego también creo que es mejor que sean revistas claramente independientes desde el principio, con otros colores y otro formato
Un abrazo, Rafa, y sigue volando alto
Yo no he llegado a tiempo para ver lo que han dicho en ese segundo numero, pero por lo que veo parece que mucha gente piensa que se han pasado. Siempre he visto que tienen un humor bastante radical y esta claro que no son precisamente gente que se modere a la hora de hacer bromas.
Un tanto exagerado, la verdad… Mi impresión de la revista no coincide con la del Águila. Yo me lo he pasado teta con ese número 2. Respeto, eso sí, lo dicho aquí. Añado, hay que tomarse la vida un poco más a broma y no ofenderse por comentarios de animalillos amigos, que sabemos nunca se realizaron con mala idea.
Un saludo!
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Animalitos del bosque, no lo estropeéis, por favor… El águila está en medio de un proyecto muy importante y deberíamos dejar que trabaje tranquilo, en serio.
No hagamos que al final el águila se nos enfade y con toda la razón del mundo. Y me incluyo el primero como culpable, ojo. bastante pupa le hemos hecho ya (sin querer y por pura torpeza) y no se merece eso.
Pd: El podcast lo he borrado porque he querido, no porque nadie me lo haya dicho, no busquéis más culpables que a nosotros mismos porque no los hay.
No, no creo que el águila se enfade. El águila está contenta porque, tal y como presagiaba la fábula, al final todos los animales vuelven a ser amigos.
EL ÁGUILA IMPERIAL
Había una vez un águila orgullosa de reinar en su territorio. Todos los días lo sobrevolaba varias veces; saludaba a sus animalillos con majestuosidad y todos le devolvían el saludo. Todos los animales del bosque estaban contentos con ella.
Bueno, todos no: sus propios aguiluchos, nacidos de sus huevos, estaban aprendiendo a desplegar sus alas. Pero su mamá águila no se lo permitía: siempre les echaba comida para que no tuvieran que volar a buscarla. Los trataba como a pollitos, porque no quería que volaran. Sólo ella podía sobrevolar majestuosa su territorio, sus bosques, y saludar desde arriba.
Un día un aguilucho y un buitre leonado pensaron que ellos también podrían volar, sentirse parte creadora. Pero el águila, que todo lo veía, al descubrir que ellos también volaban se les echó encima y los obligó a bajar.
- Nadie vuela aquí sin mi permiso.
-Nosotros pensábamos que volar es libre…
- No aquí, en mis bosques y mis montañas. Buscaos otro lugar.
Que se sepa, hasta el momento el aguilucho y el buitre leonado no han vuelto a sobrevolar el territorio de aquella águila imperial. Que se sepa, es cierto, porque es posible que algún día vuelvan a hacerlo y regresen para quedarse.
Paz y amor, amigos… jooooder que incandescencia hay aquí. me retiro, compañeros.
[...] (el 92 retirado por polémica) Twitter (utilizado para generar la polémica) Cabreados.org (la fábula) Carlos Calvente RadioCaset 1.03: Play Now | Play in Popup | [...]
Me encanto la fábula , es delicada pero al que le llego … le llego y eso es muy bueno .
El hecho de tener buenos amigos que muchas veces lo aguantan todo no es motivo para ser abusivo.
De todos modos el águila siempre sera altiva y llegará mas lejos que ningun otro ser con eso ya es bastante.
saludos,
Andrea – Ecuador