La presunción de inocencia
He seguido estos últimos días en la prensa la terrible noticia del fallecimiento de una niña de 3 años en Tenerife. Un hecho desolador que, sin embargo, no traigo a este blog para regodearnos en el drama como han hecho otros medios de comunicación sino para que reflexionemos un poco sobre la presunción de inocencia. Veamos cómo se han ido produciendo los hechos a partir de algunos titulares de la prensa: El jueves pasado me encontraba por primera vez con la noticia. Lo primero que vi fueron unos titulares que decían “Arrestado por pegar, quemar y abusar sexualmente de una niña de tres años en Arona“, “Una niña de tres años, muy grave tras ser violada, golpeada y quemada” o “Detenido en Tenerife por violar, golpear y quemar a la hija de 3 años de su pareja“. Se me pusieron los pelos de punta. ¿Cómo podía una persona hacerle algo así a una niña de tres años?. Le deseé lo peor a ese cabrón. Si en ese momento me lo hubiesen puesto delante, no sé lo que le habría hecho. Yo, y cualquier persona de bien. ¿A que, a la vista de estas informaciones, cualquiera de nosotros habríamos linchado a ese tipo?. Al día siguiente el cabreo fue a más cuando vemos en los titulares que la niña ha fallecido: “Muere la niña que sufrió abusos por los que está detenido el novio de su madre“. Además, ya se empezaba a ver en la prensa fotos del violador, pedófilo y asesino. Para que todo el mundo pueda reconocerlo a él y, si es posible, a su familia. Sin embargo, a las pocas horas nos enteramos de que los médicos descartan que la niña fuese violada: “La niña de tres años fallecida en Tenerife no sufió abusos sexuales“. Parece que alguien se equivocó en un primer momento. No importa, el detenido, aunque no la violase, sí que la maltrató y terminó con su vida. Sigue siendo un hijo de puta que merece lo peor. Al fin y al cabo, la prensa lo deja muy claro: “Una brutal paliza mató a Aitana“. ¡Una brutal paliza!. El cabreo seguía siendo el estado de ánimo de cualquiera de nosotros. Más titulares en la misma línea: “Muere la niña de tres años que fue agredida por el novio de su madre“. Sin embargo, ayer mismo la noticia sufre un vuelco total. Resulta que todo ha sido un error: “La niña de Tenerife de tres años murió por un accidente“. Unos días antes, Aitana, la niña de tres años protagonista de este trágico incidente, se había dado un golpe en la cabeza jugando en unos columpios y su padrastro la llevó a urgencias. Los médicos no le dieron más importancia al hecho y mandaron a la niña a casa. Parece que debió producirse una hemorragia interna que pocos días después hizo que la niña se encontrase mal y su padrastro volviese a llevarla a urgencias. A partir de ese momento, se desencadenan los acontecimientos tal y como los hemos leído en los titulares: noticias (que nadie sabe de dónde salieron) de violación, quemaduras, maltrato, detención del padrastro, linchamiento popular, etc. Ahora todo está claro y el padrastro de Aitana está en casa, libre, completamente libre y sin ningún tipo de cargos (“En libertad sin cargos el acusado de las lesiones a la niña fallecida en Tenerife“). Eso sí, está destrozado. No sólo ha visto como ha fallecido la pequeña Aitana (aunque él personalmente la llevó las dos veces a urgencias al preocuparse por su salud) sino que además su nombre y su foto ha salido en la prensa bajo las acusaciones de ser un violador, pederasta y maltratador. Esposado fue llevado a comisaría bajo los gritos de la gente que, os podéis imaginar, le llamó de todo. No sé quién ha sido el culpable de este linchamiento (los médicos, la policía, la prensa). Lo que está claro es que más de uno, entre los que me incluyo, deberíamos tener en cuenta que existe una cosa llamada “presunción de inocencia” para que no condenemos a nadie antes de que se le juzgue. Foto: Luis Echanove
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