La Propiedad Intelectual no tiene sentido tal y como está definida actualmente
Cada vez estoy más convencido de que, como dice Enrique Dans en el título de su próximo libro, “todo va a cambiar”. Tiene que hacerlo. Es más, en el tema de la difusión de la cultura en la Red, no diría que todo va a cambiar sino que “todo está cambiando”. Nos encontramos en pleno proceso de redefinición de la distribución cultural. Si hace tiempo el acceso a la cultura era una cosa de una élite (aquellos que podían acceder a la representación de una ópera, a un teatro, o que tenían la suerte de poder aprender a leer y, por lo tanto, podían acceder a la literatura), el acceso a los libros y los discos supuso en su momento una verdadera revolución. Permitió que mucha gente pudiese acercarse a obras que anteriormente tenían vedadas. Actualmente nos encontramos inmersos en una revolución mucho más importante que la anterior. Ya no sólo tiene acceso a la cultura el que puede acceder a comprar un libro o un disco (suponiendo que esté disponible en las tiendas de su ciudad). Ahora todos tenemos acceso casi instantaneamente a cualquier obra. Yo puedo acceder a una canción de un disco grabado en Japón y que no se ha distribuido físicamente en España. El habitante de un pequeño pueblo puede acceder a descargar los mismos libros electrónicos que el que vive en la capital donde están todas las librerías. Es toda una revolución cultural que se encuentra únicamente con dos impedimentos para que triunfe rápidamente:
Quiero referirme en este post al segundo de los puntos. Y en particular al sinsentido que supone seguir aferrándonos a unos conceptos de propiedad intelectual que se encuentran totalmente caducos. Leo estupefacto unas declaraciones del cantante Victor Manuel en las que dice textualmente: “se dicen muchísimas gilipolleces sobre la SGAE. Han tomado varios chivos expiatorios a los que les han jodido la vida” y “se lleva el dinero el que más trabaje, el que más venda y el que más toque. Punto“. Pues no. Tengo que decir que eso es ABSOLUTAMENTE FALSO. No se lleva más dinero el que más trabaja. Se lleva más dinero el que más trabajó en algún momento. O, incluso, los hijos o los nietos del que más trabajó en algún momento. Y es que la Ley de Propiedad Intelectual, en su artículo 26, indica que “Los derechos de explotación de la obra durarán toda la vida del autor y setenta años después de su muerte o declaración de fallecimiento” ¿Es concebible en una sociedad tan dinámica como la actual que una persona pueda dar un pelotazo en un momento (al crear una obra que tiene éxito) y viva toda la vida del mismo?. Y no sólo él sino también sus herederos. Me gusta mucho la manera en la que tratan este tema en el número 6 de Política Podcast en el que ponen como ejemplo a Rociito, la hija de Rocío Jurado. Una persona que sólo es conocida por ser “hija de” y por aparecer en todas las revistas del corazón. Pues bien, esta señora y sus hijos se llevan todos los años un dinero que les paga la SGAE por derechos de su madre. Y lo seguirán haciendo hasta que pasen 70 años de la muerte de Rocío Jurado. ¿Sigue pensando Vistor Manuel, a la vista de casos como éste propiciados por la actual política de propiedad intelectual, que se lleva el dinero el que más trabaja?. No, no tiene sentido mantener una política de propiedad intelectual como la actual. Sin embargo, lejos de modificarla para adpatarla a la situación real en la que nos movemos, nuestros dirigentes, “dirigidos” por ciertos grupos de presión, harán el movimiento contrario: modificar la ley para perpetuar la situación actual. Vamos, que si prospera la famosa disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible que nos quieren colar, Rociito podrá solicitarle a la Sección Segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura que cierren la web de una persona que muestre un vídeo de Youtube en el que suene (aunque sea de fondo y sin que se distinga bien) alguna canción de su madre. De locos. Foto: kc~Karen |
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Amen.
[...] en su artículo, legítimamente lo que reclaman. Personalmente, creo que algunos argumentos, como éste, no son del todo válidos o del todo fuertes o que se alejan un poco de la cuestión. Si un [...]