Las encuestas de andar por casa frente a los estudios científicos
Soy de la opinión de que, a veces, las encuestas más válidas son las que menos rigor técnico tienen. Son aquellas que, aunque no se realicen sobre una muestra lo suficientemente amplia de personas, nosotros tenemos claro que están bien hechas. Así, por ejemplo, acabo de hacer una encuesta a varias personas de mi alrededor. Les he preguntado si, a la hora de decidir la compra de un producto o un servicio, le hacen más caso a la publicidad tradicional (prensa, televisión, radio…) o a lo que dicen sus conocidos sobre ese producto o servicio. Estoy seguro de que se puede hacer un estudio “serio” sobre el tema, con una encuesta superelaborada, dirigida a una población muy amplia, con todo tipo de perfiles. Se puede extraer información de ese estudio a partir de aplicarle mil y una fórmula a los resultados de la encuesta. E, incluso, se puede publicar estos resultados en todo tipo de medios de comunicación. Ya sabemos que a los medios les gusta mucho eso de publicar estudios. Pero, ¿qué queréis que os diga? Yo no necesito ese macroestudio. Me vale con mi encuesta de andar por casa: el 100 % de las personas consultadas prefieren los consejos de un conocido antes que lo que le digan en la publicidad tradicional. Apliquemos un pequeño margen de error y concluyamos que mi estudio dice que el 90 % de las personas desconfían de la publicidad, prefiriendo las opiniones de sus conocidos. Ya está. Ya tenemos el resultado de un estudio, totalmente válido y sin gastar ni un duro. ¿Alguien pone en duda el resultado? Otro ejemplo: ¿necesitaríais un estudio muy complicado para saber si, tras la prohibición de fumar en bares y restaurantes, ha disminuido la contaminación por tabaco en estos locales? Yo, sinceramente, os podría escribir un estudio sin gastar nada en encuestas. Pero estoy convencido de que ese estudio no saldría en ningún medio de comunicación. Sin embargo, si el estudio lo realizan “investigadores del programa del doctorado de la Facultad de Medicina de Zaragoza con soporte de la Unidad de Tabaquismo de la Facultad de Medicina y del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo”, entonces ya sí que merece ser recogido por la Agencia EFE y difundido por los principales medios de comunicación. En ese estudio se analizaron 43 locales de ocio de los que 28 fueron bares y cafeterías, siete restaurantes y ocho locales de ocio nocturno. ¿Y cuál fue la conclusión del estudio?: que la contaminación por tabaco ha bajado un 90 % en hostelería. ¡Qué casualidad! Lo mismo que habría concluido yo con mi estudio “de andar por casa”. Lo dicho: ¿realmente son necesarios tantos estudios en temas que son evidentes? ¿En eso nos gastamos el ya de por sí recortadísimo presupuesto nacional en investigación?
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