Archivos etiqueta: cultura


El acceso a la cultura en tiempos de represión 1

Futuro

Valencia, 2041

– Abuelo Rafa, vuelve a contarme eso tan gracioso de cuando tú eras joven.

– No tan joven, pequeño, no tan joven. Era yo mayor de lo que ahora es tu padre cuando todavía ocurría eso que te hace tanta gracia.

– Cuéntalo otra vez. Que me parece muy curioso.

– Pues, sí, por aquel entonces (te estoy hablando de cuando se votaba cada cuatro años y no como ahora que todos los días se vota por internet las propuestas legislativas de la jornada) existía un Gobierno que luchaba contra los internautas. Contra su libertad.

– Pero, ¿por qué hacían eso? ¿Cómo es posible eso de un Gobierno que va en contra de la gente que les ha elegido?

– Pues porque había algunos grupos que ejercían mucha presión para que el Gobierno fuese en contra de la mayoría. Grupos que se dedicaban a pedirle al Gobierno que legislase en contra de la difusión de la cultura.

– No lo entiendo, abuelo, ¿cómo se puede estar en contra de la difusión de la cultura? Pero, ¿entonces la cultura no era patrimonio de todos como ahora?

– Pues no, entonces la cultura era patrimonio de quien podía pagar por ella. Ahora es normal que cualquier persona, independientemente de su nivel adquisitivo, pueda tener acceso a cualquier película, libro, canción…

– Lo normal, ¿no? Si entonces había que pagar por acceder a eso, ¿cómo hacían para conocer las obras los que no tenían dinero?

– Pues no podían. O, si lo hacían, se arriesgaban a ser acusados por el Gobierno de turno y los grupos de presión. Les llamaban piratas.

– Ja, ja, ja. ¡Piratas! ¿Cómo los corsarios?

– Sí, igual. Igual que los corsarios.

– Pero, entonces, abuelo, si la gente tenía que pagar por acceder a la cultura, supongo que no todos podrían conocer las obras de los artistas y, por lo tanto, luego no estarían interesados en ir a representaciones en directo, a exposiciones en salas, a conciertos… Vamos, a todas esas cosas que hacen que los autores ganen dinero por su trabajo. ¿Cómo vivían entonces?

– Pues, aunque te parezca mentira, gran parte de los que impedían que se accediese a la cultura vivían gracias a subvenciones del Gobierno.

– A ver, a ver, que no me queda claro. ¿Quieres decir que, por ejemplo, se impedía que alguien conociese la obra de un cineasta descargando sus películas y si lo hacía se le ponía una multa, además de llamarle pirata, y al mismo tiempo se pagaba esa obra por medio de subvenciones, es decir, por medio de los impuestos de estas mismas personas? ¡Anda ya! No me lo creo.

– Pues sí, así era. Sé que hoy en día suena rarísimo pero te puedo asegurar que era así. Además, no te creas que era cosa de un partido político. ¡Qué va! Todos actuaban igual. Se pagaba con impuestos las obras culturales y luego se penalizaba a los que accedían a ellas.

– Jo, abuelo, cómo me alegro de no haber nacido en tu época. ¡Qué mal lo tuvisteis que pasar!

– No lo sabes bien, hijo mío. No lo sabes bien.

 

Nota: Este post se publicó originalmente el 26 de enero de 2011 en el desaparecido blog Neumattic


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¿Es siempre interesante centrarse en lo global? El caso “Valencia Cinco Estrellas” 1

Valencia Cinco Estrellas Mahou

“Vivimos en una sociedad globalizada”. “Lo bueno de internet es que tu público es el mundo entero”. “Ahora es muy fácil llegar a cualquier persona que esté en las antípodas”.

Seguro que habéis oído muchas veces frases como estas. Y es que es cierto, una de las grandes ventajas de la sociedad actual y las herramientas que pone a nuestro alcance es que podemos llegar a cualquier persona, esté donde esté. Por lo tanto, si vamos a desarrollar nuestro negocio en internet, es importante que nos olvidemos de lo local y nos centremos en lo global… ¿O no?

Decididamente, ¡no! O, al menos, no en muchos casos. Y es que, el que tengamos la posibilidad de llegar a públicos lejanos no quiere decir que tengamos que hacerlo necesariamente. Por ejemplo, en el negocio del ocio. Si yo quiero salir esta noche, lo que quiero es que alguien me recomiende a dónde puedo ir en mi ciudad. Me da lo mismo cuáles sean los locales de moda en Sidney. Yo quiero saber a dónde ir en Valencia (y seguro que a ti te pasa lo mismo estés donde estés).

Por eso, querría destacar en este post un caso que me ha gustado mucho: el de “Valencia Cinco Estrellas” de Mahou. Es decir, una empresa conocida a nivel nacional que ha decidido crear contenidos de interés local.

En este caso en particular, Valencia Cinco Estrellas, como no podía ser de otra manera, apuesta por la participación popular, de la gente de Valencia, para hacer entre todos una verdadera guía del ocio de la ciudad en forma de página de Facebook.

“Momentos únicos”, “Improvisación” o “Salir y no saber dónde acabarás” son conceptos que podrían definir la idea de “Valencia Cinco Estrellas”. Es decir, Mahou propone ideas en las que incluso participa (como “Russafart 2012” o distintas representaciones del Teatro Olympia), ofrece sorpresas y premios relacionados con el mundo del arte y la cultura, y además nos pide a todos los fans que descubramos Valencia y compartamos los que para nosotros son los rincones más especiales de esta fantástica ciudad.

Estoy convencido de que acciones de este tipo van a tener un gran éxito: grandes empresas que pueden ofrecer patrocinios, regalos, etc., que hacen uso de la participación popular y, sobre todo, que se centran en la idea de lo local.

Enlace: Valencia Cinco Estrellas


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Debería crearse la Asociación de Autores por el Progreso 8

Autores

Estoy convencido de que el poco éxito que parece que vamos a tener en nuestra lucha contra la Ley Sinde se debe a que las industrias de contenidos han monopolizado la palabra “autor”. De esa manera, es fácil manipular a la opinión pública diciendo cosas como que “ir en contra de la Ley Sinde es ir en contra de los autores” o que “con la situación actual, los internautas van a terminar con los autores”.

No debemos permitir eso. Los autores no son sólo los que ganan mucho dinero gracias a las industrias de contenidos (la discográfica, la editorial, la cinematográfica…). Autores también somos los que creamos obras en la Red, los músicos que actúan cada día donde pueden para darse a conocer pero que tienen complicadísimo grabar un disco, los autores de obras cinematográficas que prefieren colgarlas en la Red, y tantas y tantas personas que se dan cuenta de que con la situación actual sólo se benefician los de siempre y se perjudica a la difusión cultural.

Lo que pasa es que los “autores oficiales”, los que han enarbolado la bandera de la autoría, le han hecho ver a la gente que todos estos otros autores no son tales. Se trata sólo de “internautas”. Vamos, gente de mal vivir que quiere aprovecharse del trabajo ajeno. Es decir, han conseguido que la opinión pública vea esto como una lucha entre internautas (los malos) y autores (los perjudicados). Y, como además los “autores oficiales” tienen a la cabeza a gente muy mediática, esta teoría a cuajado entre la clase política y gran parte de la ciudadanía.

¡Basta ya! Tenemos que hacerle ver a la sociedad que las cosas no son así. No dejemos que la industria acapare la palabra “autor”. Es más, no queremos que los autores no ganen dinero por sus obras.

Creo que debería crearse una asociación de autores por el progreso en la que tengan cabida todos los autores que se dan cuenta de que el status quo actual sólo le proporciona beneficios a los de siempre. Una asociación en la que haya muchísimos autores para poder tener el suficiente poder frente a la clase política y los “autores oficiales” (todos los que creamos contenidos en la Red seríamos bienvenidos). Una asociación con representantes con poder mediático que le puedan plantar cara a los Sanz, Bosé y compañía (alguno de los músicos, escritores o cineastas conocidos que se han manifestado en contra de la Ley Sinde sería un presidente ideal).

Porque, sí, otro de los motivos por los que ha fracasado la oposición a esta ley ha sido el hecho de que los internautas no tienen representantes. Y hace falta alguien que dé la cara por todos y que además sea lo suficientemente conocido por toda la gente como para que cada vez que hablen sus declaraciones aparezcan en todos los medios.

Venga, autores, unámonos con el fin común de que el progreso se imponga a los intereses de ciertas empresas. ¿Algún autor mediático que se proponga para dar la cara?


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